Mis últimas palabras fueron de amor, aunque con el ruido de la escopeta no se oyeran. Lo amaba mas que a mi vida y por eso lo maté, no había ningún otro modo, ni posibilidad para mi.
Sus víceras quedaron sobre las paredes y me costó un poco quitar las manchas, hasta despues de muerto fue un problema.
Aún su cuerpo convulsionaba cuando lo tiré a su tumba.
Y aunque las tardes son mas frías, el árbol que planté crece rápido.
Las personas me miran como una insensible, porque no lloré la pérdida de mi ser mas amado, el hombre mas honesto de nuestro pueblo, el ejemplo para los demás hombres...
Se nota que jamás vivieron de verdad con él.
Y así ahora que estoy apunto de morir por tener un tumor en mi cabeza, producto de reiteradas contusiones, les cuento la verdad....
Y es que sinceramente las últimas palabras que él oyó, fueron de amor.
viernes, noviembre 25, 2005
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